El Atlético de Madrid, conocido por su estilo aguerrido e intenso en el campo y en las oficinas, envió este lunes a la sede empresarial del FC Barcelona, un dedo meñique del delantero Julián Álvarez, para demostrarle al equipo culé que el argentino sigue vivo y que no piensan bajar un euro de los 500 millones de su cláusula de rescisión.