Las calles de Caracas se inundaron esta semana, sorpresivamente no por diez minutos de lluvia, sino por miles de trabajadores, pensionados y señores obligados a vender fotopies para sobrevivir. Todos salieron a marchar exigiendo un salario digno vistiendo uniformes de marines americanos con el objetivo de paralizar por completo a los funcionarios de la PNB.