Ante las demandas de la población exigiendo un salario mínimo –el que sea–, la encargada del chavismo, Delcy Rodríguez, dibujó un pentagrama invertido con chimó, encendió 96 velas olor frutti vainilla de Bath Body & Works y sacó un tablero ouija con el que invocó el espíritu de Hugo Chávez para recordarle a todos los trabajadores que ser rico es malo.