Tras la reducción en la brecha cambiaria, el joven Andrés Cardona, quien se creía millonario por vender sus dólares al paralelo y comprar en comercios a tasa BCV, descubrió que su plan no tenía sentido– al igual que sus inversiones en criptomonedas, NFT y flores de la abundancia– puesto que, en realidad, en ningún momento le estaban cobrando a tasa BCV.