Recibir un una base por bola nunca había sido tan doloroso como la que recibió Ricardo Camacaro, un joven prospecto de 21 años, quien se inscribió en el renombrado Club “Swingers Maracay” pensando que mejoraría su swing, entrenaría con los mejores y firmaría en las mayores, solo para terminar entrando en una habitación donde habrían mas de 20 personas desnudas, mayormente personas del sexo masculino.