Taxista aprovecha viaje para confesarle a pasajero la vez que atropelló a alguien en 1987
Entrar en confianza muy rápido puede dejar secuelas irreparables, como las que tiene el joven Adolfo González, de 21 años, quien ha resultado asqueado de gravedad a primera hora de la mañana luego de que un taxista en Caracas le confesara que atropelló a una persona en 1987, retrocedió para acabar con su sufrimiento y luego se dio a la fuga.
El hecho tuvo lugar en una carrera desde Plaza Venezuela hasta la UCAB, tiempo suficiente para que el taxista, el señor Albertiño Moros, de 86 años, como de costumbre confesara más de un crimen a su cliente: “Chamo, ¿nunca has matado a alguien por error y te has dado a la fuga? Yo una vez lo hice en el 87, pero como no había celulares ni nada de esa vaina no quedaron pruebas; hasta atropellé a tres testigos más por si a las moscas. Y eso no es lo peor que he hecho, yo fui el que inventó el fentanilo, lo que pasa es que luego me robaron la idea. Y también, rascado, fui el autor intelectual del Bogotazo en el 48, por eso terminé en Venezuela montando esta cooperativa de taxis que en verdad es un negocio encubierto de venta de armas”, concluyó Moros antes de convencer al joven de que comprara un fusil de asalto.