Tía cumple 45 años metida debajo de la mesa esperando un marido
Descubrir unos mensajes comprometedores a papá, rascarse con los culitos de cerveza que van dejando los tíos y sopetear el guiso de las hallacas son solo algunas de las tradiciones navideñas más comunes en la familia venezolana. Sin embargo, no todas las tradiciones traen adrenalina; algunas solo generan tristeza, como la de la señora Maigualida Báez, que lleva 45 años metida bajo una mesa a la espera de que esa tradición le traiga un marido a su vida.
Mesas de plástico, madera o vidrio: Báez lo ha intentado todo, pero al parecer todavía no existe un príncipe azul dispuesto a besar su terso y oloroso bigote. Ella no pierde la fe y asegura que este diciembre sí se le va a cumplir el milagro: “Una no tiene novio no por falta de pretendientes, sino porque es de gustos exquisitos, capaz demasiado. Pero este sí es el año; aquí bajo esta mesa voy a conseguir al amor de mi vida, un holandés alto y fornido o capaz un gringo que me diga how are you así todo sexy como son ellos. Yo sí te agarro un catirito de esos y lo escoñeto bailando bachata, lo dejo seco como los médanos de Coro para que no me suelte más nunca, que me intervenga estas…”, concluyó Báez justo antes de que un cohetón nos salvara de escuchar la vulgaridad que estaba a punto de decir.