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Santa hospitalizado por niño que le dejó galletas con chimó

El carismático líder supremo del Polo Norte, Santa Claus, fue hospitalizado hoy de emergencia luego de ingerir unas galletas con chimó que Miguelito, un niño guariqueño le dejó como regalo de bienvenida a su casa. Santa, o como le dicen en Chile, “el viejito pascuero de la weá”, fue ingresado a la clínica “Centro Estético El Palomar” a las 4:30 de la madrugada luego de sentir fuertes náuseas y temblores, así como unas ganas incontrolables de ponerse unas alpargatas. 

Luego de que la madre de Miguelito pagara por los gastos médicos y las botellas de canelita que Santa Claus pidió expresamente, conversó con nosotros sobre el incidente que puso en peligro la vida de uno de los personajes más importantes de la Navidad: “Guá, antes de acostarnos, yo le dije a Miguelito que le dejara a Santa unas galleticas y algo pa’ tomar, pero no me imaginé que le iba a dejar unas Club Social untadas con chimó. ¡Qué pena! Seguro es porque ve a su abuelo mascando El Tigrito todo el día y pensó que todos los viejitos eran así; pero obviamente el pobre Santa no, ¡qué va a estar mascando chimó ese señor, todo rosado y todo sonriente! Cuando lo vi revolcándose debajo del arbolito me encomendé a todas las ánimas y lo cargué pa’ la clínica. Pero bueno, ya pasó, ya Santa Claus está estable y listo para seguir repartiendo felicidad en Navidad. Esperemos que en la próxima casa no le dejen una leche calientita con ayahuasca” concluyó la madre de Miguelito antes de beberse una botella de Ponche Crema a fondo blanco para recuperarse del susto.

De inmediato contactamos por videollamada a Santa para conocer de primera mano cuál fue su experiencia con el chimó, y agradecemos la gentileza que tuvo de atendernos, a pesar de estar repartiendo regalos, porque ver esos dientes negros contrastando con aquella barba blanquísima es algo que no podremos olvidar fácilmente: “Ho ho ho… ¡horrible la cosa esa! Yo pensé que era un Diablitos nuevo, por eso comí con confianza; pero este paladar nórdico no estaba preparado para algo tan, tan… tan fuerte. Se me fueron los tiempos, caí neto en esa casa, qué pena. Quiero pedirle perdón a esa pobre señora cargándome, porque nunca he estado en forma, y menos en este año de pandemia. Por suerte estoy bien, me dieron de alta rápidamente que es lo más importante, para no dañarle la Navidad a ningún niño; aunque ya he tenido que colgarme del trineo dos veces para vomitar. Espero que no le haya caído a nadie”.

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