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Panadería que mide temperatura de clientes con termómetro rectal no sabe por qué no llega nadie

Joao Fernandes, dueño de la Panadería “La Flor de la Espiga del Corazón de la Mansión de Madeira de Santa Eduvigis”, reconoció hoy ante sus empleados no entender por qué los clientes ya no entran al negocio desde que empezaron a controlar el acceso al mismo midiendo la temperatura con un termómetro rectal. 

“En todos mis años al frente de este negocio hemos visto altos y bajos, pero nunca me había ido tan mal como desde que empezamos a medirle la temperatura a la gente por la pandemia. ¿Por qué no quieren venir? Es un requisito, y además es solamente es un momentico… Se le toma la temperatura y ya, entra normal como en cualquier local, a mí siempre me la tomaban de pequeño y nunca me molestó”, afirmó Fernandes mientras anunciaba que debía despedir a 40% del personal, aunque sean todos su familia.

La cajera de la panadería, Jenny Osorio afirmó desde su puesto de trabajo que lleva más de 7 meses sin facturar: “Bueno, pero es que de bolas que la gente no va a querer venir al local, el otro día llegó un señor y el vigilante le pidió que se bajara los pantalones para tomarle la temperatura, y el tipo se montó en el carro y se fue. Es algo lógico que perdamos los clientes porque afuera miden el calor corporal en la frente o en la muñeca, pero que alguien te tenga que ver el nié para ver si tienes fiebre creo que es demasiado”. Por su parte, Jesús Fuentes, cliente recurrente de la panadería y fanático de los Leones del Caracas aseveró: “No vale, ¿qué es esa vaina? Yo dejé de comprar ahí desde que se pusieron con la vaina de medirle la temperatura a uno por detrás. ¿Tu sabes que es lo que es salir en la mañana y que te midan el aceite en la panadería? No vale, prefiero comer arepa”. 

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