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«Estoy demasiado feliz con el largo de mi pelo», dice chama antes de cortárselo por las orejas

María Gabriela Álvarez siempre se ha quejado de que su pelo le crece muy lentamente. Miles fueron las horas que pasó frente al espejo, peinándose y estirándose el cabello, suplicándole que le diera por lo menos un centímetro más. Ha utilizado cualquier cantidad de vitaminas, aceites, remedios caseros y productos de dudosa procedencia para acelerar el crecimiento. Y luego de tantos años de cortarse el pelo en luna llena, por fin lo tiene del largo deseado. Todo esto para, en un arranque de fastidio, volvérselo a cortar.

“Estoy demasiado feliz con el largo de mi pelo”, dijo una segurísima Alvarez, apenas unos minutos antes de agarrar un par de tijeras y despedirse de unos 20 centímetros de cabello. María Gabriela —o Maga para sus amigas— nos contó en un voicenote de 5 minutos que tuvimos que adelantar varias veces sobre el historial de su cabello: “Chamo, okey. O sea yo he probado de todo para el pelo: no me lo corto en luna menguante, me he puesto aceite de ricino, mascarillas de huevo con aguacate y aceite de oliva, ¿o eso fue lo que me comí de almuerzo? Ay, equis, no recuerdo. Pero ajá, me ha costado demasiado tenerlo a un largo perfecto. Porque sabes que te lo cortas cortico cortico y se ve super lindo pero como a los 3 meses está en un largo super raro, medio incómodo y de ahí tienes que esperar un raaaato para que se vea lindo otra vez. ¡Por fin llegué a ese punto! Lo tengo demasiado bello, me puedo hacer demasiados peinados y cosas cool. ¡Estoy demasiado emocionada!”, concluyó la nota de voz, antes de que Maga se fastidiara de “tanto pelo en la cara” y se lo volviera a cortar a nivel de oreja.

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