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Negocio millonario con el Gobierno hace que joven olvide súbitamente lo opositor que es

Daniel Andrade, un joven de 26 años, olvidó hoy súbitamente y como por arte de magia todo lo opositor que es (o era, según sus declaraciones más recientes) tras cerrar un negocio multimillonario con el Gobierno, que involucra la concesión para importar comida.

“grandes sumas de dinero, las 4Runners y las prepagos hacen que el Yo bloquee al Superyo y acalle toda moral”

–Dr. Carlos Montalbetti

Christopher Pérez, el mejor amigo de Daniel y compañero de innumerables marchas, habló sobre lo difícil de lidiar con esta situación. “Conozco a Dani desde que éramos chamos y a mí no me va a caer a cobas: yo sé cuán opositor es. Lo vi llorar las dos veces que Capriles perdió, ayudé a que se pintara las manos de blanco y hasta lo oí decir que María Corina tenía buenas ideas. ¡Coño, hasta a bailoterapias fuimos juntos! Le puso a su perro ‘Maduro’, y cuando le preguntamos por qué, dijo que era porque le daba placer sádico caerle a periodicazos. Por eso me duele verlo así ahora, con esas asquerosas camisa Columbia roja, tomando whisky día y noche y diciéndome ‘camarada’ y ‘compa’. Y aunque ha cambiado mucho, a veces veo sus ojos y siento que sí recuerda su pasado, pero prefiere callar y ya. ¡Ojalá algún día abrfgajjhgfjjvgdghjka! ¡Qahghdhfkahfhg!” dijo Christopher, o mejor dicho intentó decir, ya que justo en ese instante Daniel le metía un fajo de dólares en la boca para callarlo.

Por su parte, el afamado neurólogo Carlos Montalbetti habló sobre estos casos de amnesia política. “Créanme, ya he desarrollado todo un protocolo para tratar estos casos, porque ocurren con bastante frecuencia. A corto plazo es muy complicado que los pacientes recuperen su memoria, pues la mezcla de grandes sumas de dinero, las 4Runners y las prepagos hacen que el Yo bloquee al Superyo y acalle toda moral, que hace casi imposible el acceso a recuerdos de una antigua vida decente, pero miserable. Si esta amnesia moral se detecta en ese nivel, el tratamiento recomendado es someter a oír canciones como ‘Está aclarando la mañana en Venezuela’ o ‘Mi felicidad’. Pero si se deja avanzar sin un diagnóstico o un tratamiento, ya es poco lo que se puede hacer. El paciente entra en una espiral de guisos de la que ya no se puede volver. El pronóstico es desalentador. Aunque una vez logré que uno recordara quien era con una terapia de shock: oyendo por 24 horas seguidas a Marta Colomina”.

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