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Leche se consigue a sí misma leyendo “La Insoportable Levedad Del Ser”

Cada día miles de venezolanos salen a los abastos, supermercados y farmacias del país en busca de leche; pero pocos la consiguen. Mientras esto sucede en las calles, en la soledad de una habitación la leche se consigue a si misma en la lectura de “La Insoportable Levedad Del Ser” de Milan Kundera.

“Solo me consigue quien me busca, pero dentro del contexto anormal no valen siquiera las voluntades, la realidad supera al deseo, y la fe, que se convierte en un fenómeno casi mágico, que solo puede recrear el dinero y ciertas habilidades de engaño, como un conejo en el sombrero, estoy ahí, solo si el público lo cree. Hace tiempo que no siento el cartón de mi pecho desprenderse, y la otrora sonriente vaquita ya rememora la mismísima cara de la parca, latente, ahí” susurró el pote de leche desde la esquina de una sombría pensión parisina.

Al preguntarle sobre su desaparición de los anaqueles, la leche divagó sobre la misma razón de su existencia: “¿Realmente no estoy? ¿te has parado frente a ese viejo anaquel de tu niñez y has visto profundamente? Hazlo, ahí me encontraras, en tu recuerdo, ese recuerdo oculto tras discursos, detrás noches de sexo con aquella mujer a la que nunca le dijiste que la amabas, detrás de la memoria de tu padre muerto, muerto por el sistema, que tú luego nunca pudiste luchar, desde ahí, desde tu cubículo, casi muerto. Y yo acá, tan leche, tan láctea, sin vía, no hay Buñuel que me rinda homenaje” concluyó la leche mientras se servía en un café existencial, inexistente.

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