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Autobusero se mira en el espejo y se siente más fuerte porque alguien lo envidia

envidia

Yerson Javier Ramírez, conductor de una camionetica Encava adornada con el rotulado “Tu envidia me fortalece”, no pudo contener su alegría cuando esta mañana se miró en el espejo y notó que sus músculos habían aumentado de tamaño; algo que solo pudo atribuir a toda la envidia que alguien —sin duda— le tiene.

“lo único que me falta es la jevita y agárrense que voy sin frenos”

–Yerson Javier Ramírez

“Varón: el que le diga que no quiere estar así todo yuca y definido le está cayendo a mojones; la vaina es que nadie tiene tiempo ni real para ir a un gimnasio. Pero la sorpresa fue grande esta mañana, cuando me veo en el espejo y pillo estos brazotes todos papiados y los pectorales, y ahí me dije ‘Yerson, esto solo tiene una explicación: los celos que me tienen las brujas de los choferes y colectores de la línea 3… ¿Y cómo no? Tengo mi autobús del 95 bien coqueto, con su volante forrado de peluche y el escarpín del chamo guindado del retrovisor, y además ese sonido bien pepa; pero eso no es todo. Además me alcanza para tomarme 1 birra los viernes y hasta se les nota la arrechera cuando me ven comprando una vez a la semana mis 50 gr. de mortadela. ¡Se ponen verdes de la envidia! Entonces dije ‘aquí fue papá’, y le puse la calcomanía al autobús de ‘Tu envidia me fortalece’. Y verga, no me esperaba que los brazos me crecieran tan rápido, mírame las batatas, puro hierro chamín, esta vaina es como magia —ojo, de la buena, no la brujería que hacen algunos autobuseros por ahí; yo creo es en Chuíto y en la Virgen—, bueno en fin, lo único que me falta es la jevita y agárrense que voy sin frenos”, dijo Ramírez, quien aseguró que planea colgar un letrero con el mensaje: “Si su hija sufre y llora, es por un chofer señora”, el mejor método, según él, para encontrar el amor verdadero.

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