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Señor que pidió dirección a liceístas llega a Canadá

Todos alguna vez buscando una dirección nos hemos sentido como un ticket de estacionamiento en una cartera de mujer: perdidos. Cuando esto sucede, recurrimos a la buena fe de algún desconocido que nos oriente a llegar a nuestro destino. Sin embargo, esto no siempre sale bien, como le sucedió al señor Miguel Freitas, quien hace tres semanas le preguntó a un grupo de jóvenes de bachillerato cómo llegar a una ferretería y hoy, siguiendo las indicaciones de ellos, llegó a la tierra de la miel de maple y los nombres pretenciosos: Canadá.

El señor Miguel a su llegada al país norteamericano aseguró: “¡Coño! Me jodieron, yo sabía. Esa vaina me pasa por creerle a esos carajitos. Pero es que de pana eso no se hace. O sea, yo también fui muchacho y usé mi camisa azul, beige, tomé sangría, metí mano y fumé droga, pero jamás jugué con un adulto de esta manera. Yo solo les pregunté que cómo hacía pa’ llegar a la ferretería ‘FerreCardanes López López y López’ y ellos me explicaron que tenía que bajar en la Curvita del Loco, darle derecho por toda la avenida Harry Potter y cruzar a la derecha cuando viera la licorería ‘Te Estamos Vacilando’. Ahí subir por la colinita hasta ver un unicornio. Luego de eso debía dar vuelta en U mientras picaba caucho en la calle ciega y en eso darle derecho que al final estaba la ferretería. Y yo como un –y me perdonas la palabra– güevon, lo hice. Menos mal me puse pila y me di cuenta que habían unos policías a caballo sino capaz terminaba en el Polo Norte”, sentenció el señor Miguel mientras volvía a cometer el mismo error al preguntarle cómo regresar a su casa a un grupo de estudiantes canadienses que le dijeron que tenía que agarrar un barco rumbo a Xi’an.

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