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Altos costos del cine obligan a pareja a meterse mano en kioskito de quemaditos

Es sabido desde tiempos ancestrales, o lo que es lo mismo, desde que Tibisay está en el CNE, que las parejas jóvenes en Venezuela, al no tener una solidez económica que les permitiera tener un hogar propio o pagar un hotel para comenzar sus relaciones sexuales, usaban el cine como una opción para tocar sus cuerpos. Sin embargo, el incremento en los precios para disfrutar del séptimo arte, ha obligado a parejas como la de Gabriel Fuentes y Ana Verónica Quiroz a tener que frotarse sus partes en sitios aún más deprimentes, como un puesto de venta de películas piratas.

Gabriel Fuentes, quien aunque nunca ve la película siempre vota porque que sea de acción, habló sobre el cambio de nido de amor. “Nah, perro, yo antes llevaba a mi novia todas las semanas a cualquier Cines Unidos o Cinex y ahí, bueno tú sabes, nos poníamos indecentes mientras veíamos que si Coco, Los Increíbles o cualquiera de un perro deportista a las 12 del mediodía. Pero qué va, eso ya no se puede, las entradas están carísimas y ni hablar de las cotufas, que aunque uno vaya a matar queso igual tiene que comprarlas porque cine es cine. Por eso es que ahora nos estamos tocando en kioskitos de quemaditos. Ahí nos empezamos a hacer los pendejos viendo qué película queremos llevar y que ‘Gordo quiero una comedia romántica’, y cuando vemos un chance, que casi siempre es en del lado de las pelis de DVD, nos empezamos a dar amor. Sabemos que es indigno y que a veces —o sea siempre— la gente nos ve, pero no nos queda de otra”, dijo el joven Fuentes mientras salía con su novia del puesto de quemaditos con las manos vacías porque las películas de Blu-ray también están muy costosas.

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