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Asistente de automisa pide al padre que le eche agua bendita al radiador

La nueva normalidad ha causado que servicios que estaban condenados al olvido, como el autocine, hayan regresado; pero la necesidad de mantener el distanciamiento social ha obligado a muchos otros establecimientos a adoptar medidas similares, como es el caso de las novedosas “automisas”. Rodolfo Prieto, ferviente católico, ha asistido diariamente a las automisas que se hacen en la Iglesia La Coromoto, en El Paraíso; pero su carro se vio afectado por todo ese kilometraje extra, lo que llevó a Prieto a pedirle al padre Gustavo que le echara agua bendita al radiador que estaba echando humo.

Prieto —quien en la confesión reveló al padre que nunca carga agua en el carro, ni triángulo de seguridad y que su cinturón no sirve— iba llegando a su automisa diaria cuando de pronto vio que su Corsa empezaba a recalentarse. Nos aclaró cómo logró rescatar su carro luego de la celebración de la Santa Misa: “Chiiiiamo, yo venía con miedo. Con miedo por el carro, no temor de Dios, Papá Dios siempre me tiene cuidaíto. Mira, la verdad es que yo no vivo ni tan lejos, y ese carrito nunca me ha fallado. Bueno, tiene una que otra fallita y un sonidito que no logro identificarle pero uno le sube el volumen al repro y ya, no se oye más. Pero cuando se me estaba recalentando, ¡uy! Dije ‘aquí fue… no me vayas a desamparar ahorita, mi Virgencita, no me vayas a dejar varado por aquí, que roban’ ¡Menos mal que estaba cerca! Escuché mi misa tranquilito, porque ya había llegado; pero después le dije aparte al padre que me le echara un poquito de agua bendita o lo que tuviera a la mano al radiador, porque yo andaba era seco y en mi casa no llega el agua desde hace una semana. Además así me bendice al carrito, a ver si me dura unos 20 años más, porque ahorita comprar carro nuevo sí que sería un milagro”, dijo Prieto, quien debatía con el padre sobre echarle un poquito de agua bendita a la gasolina “por si acaso”.

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