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Chávez acusa a sus ministros por mal encendido de la parrilla presidencial

El día de ayer, durante una importantísima actividad que se llevaba a cabo en Fuerte Tiuna, el presidente Hugo Chávez Frías ordenó intempestivamente la transmisión, por una cadena de radio y televisión, de un regaño directo a sus ministros. ¿La razón? Que habían prendido mal la parrilla que estaban haciendo. La gota que derramó el vaso fue la notificación que uno de los edecanes le hiciera, al informarle al oído que los ministros aún no habían puesto a descongelar la punta trasera. De inmediato, el presidente fustigó con severidad a su tren ejecutivo, lo que motivó que los presentes gritaran “¡Ca-de-na! ¡Ca-de-na!”; el Presidente de la República los complació, y comenzó su alocución comentando sobre lo mal prendida que estaba la brasa de la parrilla presidencial.

“Pero bueno, Aristóbulo, ¿cómo es eso que la punta todavía esta congelada? ¡Así no se puede, chico! ¿Voy a tener que venir yo también a arremangarme la camisa y prender la parrilla? Yo lo hago, no tengo problema: yo puedo venir, nos venimos todos, una horita en la tarde, y prendemos la parrilla. Pero un presidente no puede ponerse en eso. ¡Pásame la pinza ahí, Jaua!” comentó el primer mandatario, visiblemente molesto, mientras se limpiaba una manchita de guasacaca de su camisa. “¿Quién fue el traidor que prendió esto? ¡Mira esa brasa toda mal regada! ¿Eh? No, si es que esta brasa así calienta pero no cocina, eso se va a tardar un montón. Además, le echaron como un litro de querosén. Después la carne sabe a querosén. Se los vengo diciendo: tenemos que ahorrar hidrocarburos, ¿eh? Ustedes no saben los negocios que podemos hacer nosotros con nuestros hermanos en Cuba, en Rusia, en Bielorrusia. Cambiar un tanquecito, dos tanquecitos, pelo a pelo, por querosén. Pero para eso tenemos que ahorrar, cuidar el querosén”.

Luego de ordenar a Giordani que estudiara la posibilidad de un acuerdo de intercambio de querosén por caraotas rojas, Chávez decidió tomar manos a las obras: “Que alguien me traiga un ventilador, pásame la tapa de la papelera esa vale, mira mira, le doy por acá, ¿ve? Me molesta tanta ineficacia. Así no vamos a vencer al imperio. No puede ser que tengamos al capitalismo de rodillas, ya doblegado, listo pal nocaut, y tenga yo que ponerme a soplar una brasa. Seguro Bolívar nunca hizo esto. Seguro el Ché nunca hizo esto. Pfff, me cansé. Diosdado, dale tú ahí, eso, coño Aristóbulo, busca un secador de pelo, algo, muévete. No te voy a durar toda la vida. ¿Esta bolsa de carbón no trajo chispa? Busca ahí que capaz esta en el fondo, hazlo tú Aristóbulo, que si te ensucias igual no se te nota, jejeje” comentó jocosamente el primer mandatario.

Luego de regañar a Francisco Garcés por comprar solamente una bolsa de hielo, el Presidente hizo una observación sobre las consecuencias que tiene para el país la desorganización de los ministerios: “¿Cómo es posible que no haya hielo? Así no puedo gobernar, somos más de 20 personas en esta fiesta y solo tenemos dos botellas de ron, dos cajas de Belmont y una bolsa de Doritos, eso no nos durará ni un par de horas. Les reitero el llamado: un poco de conciencia por favor, no pido más ¿Qué no hay dominó? No no, creo que lo mejor es suspender esto” amenazó el Presidente mientras salía a la terraza y armaba una pataleta.

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