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Venezuela se paraliza una tarde para seguir su deporte nacional: fútbol extranjero

Calles vacías, falta de tráfico, cuentas millonarias en restaurantes atestados y personas hipnotizadas frente a televisores en la ciudad: eso es lo que ocurrió la tarde de hoy, cuando Venezuela entera se paralizó para seguir un clásico más de su verdadero deporte nacional: el fútbol extranjero.

Intentamos entrevistar a varios de los espectadores del partido, pero ninguno estaba dispuesto a despegar sus pupilas de los televisores. “Ya va, mariquito, no me hables ahorita, ¿no ves que la pelota la tiene mi equipo? ¡Pero bueno, Pepe maldito, frag grufffffffff! ¡Árbitro, hijo de la gran puta, eres una vergüenza humana para los venezolanos!” Frases como ésta fue lo máximo que nuestro pasante subpagado logró obtener de cualquiera de los miles y miles de venezolanos ebrios ataviados de merengue o de azulgrana.

Finalmente, cuando pensamos que todo estaba perdido, logramos conversar con Arístides Tousaint, autoproclamado el fanático culé más grande que ha parido esta extensión de Cataluña llamada Venezuela, mientras escribía “VISCA BARÇA” con griffin en la ventana de su Corsa. “Bueno pana, el venezolano lleva el fútbol en sus venas, yo por eso ando hoy emocionadísimo con este juego; tanto así que le pedí una semana de vacaciones a mi jefe para poder prepararme para este megaclásico criollo de hoy. ¿Eso no nos lo trajeron los conquistadores hace cinco siglos y piquito? ¿Ellos no fueron los que enseñaron a los timotocuicas a cobrar esos tiros libres de ensueño? ¿Acaso no fueron los españoles los que nos trajeron, aparte de la sífilis, nuestra famosa manera de patear un balón?”

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