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Indigente se disfraza de perro callejero para que sifrina de ONG lo adopte

Hace unos días llegó a nuestra redacción la inspiradora historia de “El Sorpresita”, un indigente de la autopista Francisco Fajardo que quiso terminar con las noches de frío dentro de una caja y procedió a disfrazarse de perro callejero para que una sifrina de alguna ONG lo adoptara.

Desde el Hotel/Spa-canino/Refugio Mi Esperanza, logramos hablar con “El Sorpresita” sobre su drástico cambio de estilo de vida. “Llámame Nigel, por favor, El Sorpresita era mi nombre cuando le aparecía a carros accidentados sin previo aviso y les robaba dinero y las hijas. Ahora soy un Poodle de pedigrí. Tuve que hacer este cambio porque hace unas semanas vi unos panfletos sobre las ONG que recogía perros y nada, maté como a 5 cacris, un fieltro, lentejuelas y me hice un disfraz impresionante. Luego le aparecí a una sifrina y en cuestión de minutos ya estaba en Los Palos Grandes en un refugio arrechísimo.” Comentó el ex-vagabundo momentos antes de defecar en el piso sin que nadie se quejara.

“Ya adentro del refugio, conocí a Clara, Roberto y a Jensen; son tres perros panísimas. Tras estar dos semanas en el refugio me di cuenta que los perros no hablaban sino que era el perico que todavía tenía en el cuerpo. Pero ya esto limpio, adentro y afuera. Soy un perro digno; mi sifrina me baña todos los días, me da comida y juega conmigo todas las tardes. Ahí es cuando uno se da cuenta lo difícil que es ser perro. El otro día me sacaron a pasear y se acercó un niño de la calle, mi sifrina se asustó toda y pensó que la iban a robar; así que le ladré y ladré hasta que el niño se fue a una esquina a pedir comida. Menos mal que el susto fue rápido, fuimos rápido al refugio y me dieron de premio un churrasco exquisito.” Finalizó el ahora llamado Nigel mientras le secaban el pelo y le hacían el alisado japonés.

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