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Ministra de la Mujer se ofrece para que Ahmadineyad la apedree

El día de ayer, el presidente Hugo Chávez, reunió a sus ministros para solicitarles que hagan sentir como en casa a su homólogo iraní Mahmud Ahmadineyad. La ocasión fue aprovechada por la Ministra del Poder Popular para la Mujer, Nancy Pérez, para ofrecerse a ser apedreada y lapidada por el honorable visitante.

“Buenas tardes colegas, mi nombre es Nancy Pérez y soy ministra de la Mujer. Sí, así como lo oyen, no es jodedera. ¡Y tal que no sabían que había un Ministerio de la Mujer! ¿Nunca les llegó la Gaceta Oficial?” comentó la ministra Pérez, a manera de romper el hielo. “Bueno, hablando en serio, como representante de la mujer venezolana, para mí será un honor ofrecerme personalmente para que tan distinguido visitante me entierre en el suelo hasta el cuello y me lapide a su entero gusto. Puede arrojarme ácido en la cara, puede mandar a ponerme el velo si gusta; ya sabes como dicen: Ojos que no ven, corazón que deja de latir porque la agarraron a coñazos.” Comentó la ministra mientras señalaba las partes de la cara donde duele menos ser golpeada con piedras afiladas.

“El primer mandatario también puede darme azotes si me agacho y se me ve el hilo dental, puede mandar a destruir todas mis faldas, mis blusas con escotes y mis sandalias descubiertas. Si el caballero Mahmud es visitante distinguido de Chávez, pues la mujer venezolana se vuelve sumisa y obediente, como le gusta al presidente Ahmadineyad” afirmó Pérez, momentos antes de llamar a la tienda CH del Sambil para preguntarles si tenían por casualidad burkas de color rojo.

Luego de convencer a sus 55 colegas que su ministerio no era un chiste, la Ministra Pérez finalizó su discurso: “Nuestro ministerio, encargado de velar por la dignidad de la mujer y la igualdad de género, se complace en recibir a ese paladín de la lucha por los derechos del macho, el hombre y el varón. Declaramos el júbilo en todo el territorio nacional, y por lo tanto exhortamos a las mujeres de nuestro país a no salir de sus casas durante la visita del presidente iraní, a mantener silencio ante sus maridos y novios y a complacerlos en todo. Sí, en todo. Aunque sea denigrante, repugnante y viole sus derechos. Tampoco me vayan a salir con sus ropitas reveladoras, no vaya a ser que despierten el libido de algún representante iraní y tengamos que cortarles las manitos. La ocasión lo amerita”.

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