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Futuros padres discuten qué traumas e inseguridades van a trasladar a hija que no ha nacido

Cuando se esta por traer una nueva vida al mundo, son muchas las cosas que los padres tienen que considerar: qué educación le quieren dar, cómo se repartirán los cuidados de la criatura, cuál será el nombre del bebé, qué ropa utilizará el día que nazca o, incluso, si será de los Leones o del Magallanes, o bueno, de los Tiburones, si lo que se quiere es que el infante crezca derrotado. Sin embargo, los futuros padres, Sebastián León y Estefanía Gutiérrez, llevaron más allá todas estas consideraciones e iniciaron hoy un acalorado debate sobre qué inseguridades de ellos le trasladarán a su hija que está aún en gestación.

La madre de la futura niña, Estefanía, quien, por cierto, aún se culpa por no haber representado a Venezuela en unas olimpiadas, contó cuales son los traumas que considera más apropiados transferirle a su hija. “Quiero que mi Arantza tenga una buena condición física, pero nada de eso de practicar un deporte, ¡no señor! Eso solo trae frustración porque, a pesar de que uno haga un salto perfecto en el potro, los jueces siempre te dan baja calificación. Por eso, prefiero que mi nené haga ballet, para que sea femenina, hermosa y no tenga que intentar clasificar a nada. Eso sí, el baile no puede estar por encima de su carrera de medicina, porque ella será una gran doctora que enorgullecerá a su abuelo y no una rebelde como yo, que terminé dando clases, ¡qué triste!”, dijo la mamá de Arantza, mientras comía dos kilos de zanahorias para que su hija nazca con buena vista y no tenga que usar lentes y ser objeto de burlas en el colegio, como lo fue ella.

Por su parte, Sebastián, padre de la futura bebé y quien ya superó la frustración de que su primogénito no será un varón, tiene unos planes distintos para Arantza. “Cantante, eso es lo que yo quiero que sea mi muchachita. Para que todo el mundo en la calle la reconozca igual, o más, que a un pelotero. Además, yo sé que ella será buena en eso de la música porque la pondré desde pequeña a practicar, no como mis viejos que jamás me incentivaron a hacer nada. Así que no importa lo que diga mi esposa: mi hija arrastrará mis traumas, los de papá. Ya ella eligió el nombre, así que se la cale”.

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