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Peluche de metro y medio se convierte inexplicablemente en prueba de amor

El 14 de febrero es el día perfecto para demostrarle a esa persona especial lo mucho que la quieres. Estas pruebas de afecto pueden venir representadas de muchas formas diferentes: una salida a algún restaurante, un viaje a algún lugar con historia para la pareja o por alguna razón inexplicable… un peluche gigante de un oso que será una incomodidad para el resto de la vida.

Para celebrar el día de los enamorados, el joven Manuel tenía una clásica velada especial planificada para su novia Luisa. Pero ella aún no se sentía completa. “No te voy a mentir. Por un momento pensé terminarle o reclamarle a Manuel, estaba nerviosa. O sea, llevamos 3 años de noviazgo y yo valoro la salida al restaurante, los repuestos del carro que me consiguió y el anillo de diamante, pero ya habíamos discutido lo importante que era que me diera un peluche enorme y nada que aparecía. Pero después cuando me dijo que cerrara los ojos, me emocioné. Se me aguaron los ojos y tenía los pelos de punta. Solo podía ser el peluche o un cadáver de una persona obesa”. Y en ese preciso momento, de manera incomprensible, la tela rellena de algodón en forma de oso se convirtió en la señal más profunda de amor de su novio Manuel.

“Hay algo mágico de los osos de metro y medio. Ellos pueden transmitir algo que las palabras no pueden. Estuve semanas buscando el mejor peluche, hasta que por fin encontré el correcto. Sus amigas y su mamá me ayudaron a conseguirlo. Y esperé hasta el mejor momento para dárselo. Es lo más especial que he hecho por una jeva. No creo que nada supere esto. Es más, creo que a mis 19 años, más nunca encontraré una relación como esta”, dijo Manuel mientras descifraba si su novia de metro y medio estaba escondida detrás del peluche o si lo había abandonado.

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