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Cierre de restaurantes en Caracas obliga a familia a cenar en el Aladdin

El Tropezón, una famosa arepera caraqueña conocida por alojar a fanáticos del béisbol con ganas de gastar su quincena, se sumó hoy a la lista de locales emblemáticos de comida que han debido bajar sus santamarías por la crisis en la capital. Esto está dejando sin opciones gastronómicas a los ciudadanos que hacen vida en la ciudad de los techos rojos, como es el caso de la familia Porras, quienes al no conseguir donde cenar, terminaron comiendo en el lugar favorito de secretarias y jardineros, el “Hotel” Aladdin.

Después de correr para evitar que su hija menor se metiera en el jacuzzi, Roberto Porras, padre de la familia, contó su experiencia a nuestro pasante subpagado, que como buena secretaria, se encontraba en el sitio. “Estuvimos rato dando vueltas buscando un sitio para cenar y celebrar una ocasión especial, como lo es el cumpleaños de mi esposa bella, pero fue imposible. No conseguimos ningún restaurante abierto, ¡ninguno! Ni las pizzas cuadradas esas en San Luis. Es más, ni siquiera un McDonalds, vale. Por eso optamos ir a un lugar al que jamás había ido, pero que el compadre me dijo que siempre estaba abierto, el Aladdin. Todos saben que no es el lugar más familiar que existe, pero era una ocasión especial y había que comer algo. Al principio sí fue un poco incómodo porque el mesonero lo primero que nos ofreció fue condones. De hecho tuvimos que mentirle a la niña en algunas cosas, como que decirle que era un restaurante de arte y por eso habían tantas pinturas de mujeres desnudas. Ah, también le tuve que decir que el potro estaba dañado para que no se le ocurriera montarse. Fue todo un reto, pero comimos una buena parrilla y tomamos champañita. ¡La pasamos sabroso!”, sentenció Roberto Porras mientras volvía a correr, pero esta vez para evitar que su hija prendiera la televisión.

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