Breves Gente |

Repartidores inician guerra sangrienta por el control de la Capital

En horas de la tarde de hoy, una violenta batalla campal se registró entre empleados de empresas rivales de reparto a domicilio, quienes se disputan el control de Caracas. El suceso dejó como saldo más de 200 motorizados heridos, 40 motocicletas destruidas y una cantidad incalculable de comidas frías que no llegaron a su destino. 

Ramiro Fuentes, transeúnte o parquero dependiendo si hay otro parquero por la zona, fue testigo de primera mano de la lucha entre los motorizados que desenfundaron sus armas para reclamar el territorio capitalino como suyo: “Todo empezó con una entrega de Yummy; un motorizado llegó al mismo edificio donde otro delivery de Ubii Go ya cumplía con su servicio. El ambiente de pronto se puso tenso, clientes y transeúntes estaban con miedo, sabían que algo iba a pasar, se sentía el peligro en el ambiente. El repartidor de Ubii Go le gritó al de Yummy: ‘y si dejan de ponerme las publicidades de Youtube, estoy hasta las tetas de su mierda, los repartidores en monopatín no existen’ y ahí se fueron a las armas. Katanas, machetes, puñales, chinas cargadas con Chocopilos, todas esas armas aparecieron para ser accionadas, todo por el honor de sus empresas; de pronto llegó la infantería de motorizados de Yummy y por la retaguardia cayó la artillería de bicicletas de Ubii Go y los motorizados que aparecían a diestra y siniestra. Ahí todos los presentes nos lanzamos pecho a tierra; nos escondimos detrás de las paredes y debajo de los carros, donde se pudiera. Algunos se quedaron para ver como pizzas, hamburguesas, parrillas y hasta Susy Cookies volaban por los aires al mismo tiempo que los cuerpos caían. Fue horrible, sin embargo, estoy seguro que esto seguirá pasando, la publicidad en la autopista y en las calles es demasiada, creo que llegamos a la Primera Guerra Mundial del delivery”, finalizó Fuentes mientras le cobraba al pasante subpagado por estar parado en la acera. 

cargando...

Recibe cada semana contenido exclusivo que las autoridades del SEBIN sueñan con tener.