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Griegos quebrados terminan deambulando en batolas y hablando de filosofía 

chigui

Por causa de la dificilísima situación financiera que atraviesa Grecia actualmente, los ciudadanos de ese país han terminado en las calles, deambulando todo el día, vistiendo batolas y hablando de filosofía.

“No hay empleos, no hay comida, no hay plata, no hay futuro, no hay nada de nada. Así que yo también me vi en la necesidad de arrancarle la sábana a mi cama, enrollármela al cuerpo y salir a las calles a hablar del ser, la sustancia, la esencia, el topos uranoi y la dicotomía entre el cambio y la permanencia. ¡Qué venga el default, el FMI, el Banco Central Europeo; poco me importa. Estamos inmersos en una gran aporía; pero la realidad no podrá alcanzarnos jamás; tal como no pudo Aquiles el de los pies ligeros dar alcance a la tortuga” afirmó Arístides Panaglotu, ex banquero y vecino de Atenas, mientras escanciaba vino a una crátera para ofrecérsela a un niñito de 12 años.

Dionisios Thalassinos, otro griego semiborracho y semidesnudo, quiso darnos también su opinión, no sin antes preguntarnos cien veces si lo que podíamos conocer como “su opinión” era en verdad suya o una alucinación de nuestros sentidos: “Yo no me preocupo, porque somos títeres en manos de los dioses olímpicos y ellos sabrán qué hacer. Espero que Atenea se convierta en un halcón y se le aparezca a la Merkel y a esa gente allá en Bruselas y le saque unos milloncitos para aguantar unos días más. Pero si bien no me preocupo, sí me da un poquito de pena. Es difícil para nosotros, la gloriosa cuna de la Civilización occidental, tener que estar pidiéndole prestados a ustedes, hijos de una pila de bárbaros analfabetas maleducados. Ahora, si me lo permites, ¿podrías darme 5 euritos ahí para ir a comprar más vino?”

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