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Enchufado en Miami niega 3 veces haber votado por Chávez

Desde que llegó a la ciudad de Miami hace apenas 10 meses, el señor Pedro Alvarado ha logrado hacer un montón de cosas: compró casa de 4 cuartos en efectivo, 2 carros, lancha y, lo más importante, un negocio fachada; también pudo meter a los chamos en un costoso colegio privado y, por si fuera poco, pasó un mes de vacaciones en Europa. Lo único que no ha podido hacer Alvarado en este tiempo es sacudirse las sospechas de que es un enchufado; sospechas que, a decir verdad, tampoco parece muy interesado en negar. Por eso es que todos los que lo conocen quedaron en shock esta semana, cuando lo escucharon negar 3 veces haber votado por Chávez.

Alvarado estaba durmiendo plácidamente, a las 2 de tarde, cuando la señora Nelly, una de sus empleadas de servicio, entró a su cuarto y abrió las persianas sin saber que él estaba ahí. Su reacción inicial fue insultarla y taparse la cara con la almohada, para intentar agarrar de nuevo el sueño; pero cuando escuchó a la señora Nelly rezongar, diciendo “¡Jum! ¡Chavista y enchufado tenía que ser!” Alvarado saltó de la cama diciendo “¡eh, un momentico! ¡Yo jamás voté por Chávez!”, lo que causó nuevos quejas de parte de la señora Nelly, esta vez ininteligibles, mientras salía de la habitación.

Luego, mientras cenaba con unos amigos en un restaurant de Coral Gables, un compatriota que pasó y vio aquella mesa llena de costosos platos y botellas de whisky dijo al pasar “¡Qué bolas estos enchufados! ¡Tanto votar por Chávez para terminar gastándose 3.000 dólares en una cena!”. De inmediato Alvarado se levantó de la mesa, y mientras amenazaba con caerle a tiros al señor que hizo el comentario, se le escuchó decir “¡Mira, rolo de mamagüevo, enchufado sí soy a mucha honra, pero me queda en la conciencia que jamás voté por ese señor!” lo que causó tantas risas y carcajadas en sus compañeros de mesa que uno de ellos casi se atora con un pedazo de Kobe beef.

Ya casi al terminar la madrugada, saliendo de una discoteca de Miami Beach, Alvarado vio a unos peatones caminando y decidió pasar con su Ferrari por un charco, para mojarlos. “¡Chavista tenías que ser, coño de tu madre!” le gritaron los peatones, completamente encharcados; Alvarado frenó de golpe su carro, retrocedió y luego de bajar la ventanilla de copiloto, les dijo: “Perdón, un momentico: yo por ese carajo no voté. Les agradezco respeto”, para luego darle todo volumen a la canción de Tito Rojas que sonaba en su reproductor, arrancar a toda velocidad, y volver a salpicarlos.

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