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Desempleados celebran Día del Escritor

El día de hoy, Roberto Sánchez, un graduado en Letras y actual desempleado, celebró desde la casa de su madre el Día del Escritor junto a su perro y una pila de libros que él asegura son sus amigos.

“La vida del escritor en Venezuela es dura, pana, demasiado dura. Yo escribí una novela famosa en el 97 y apenas vendiendo 200 copias, se convirtió en Best-Seller. ¿Qué cómo se llama? Uffff… no me acuerdo, ese dato te lo voy a deber. Dame tu email, lo busco en Google y te paso el nombre, ¿si va?” afirmó Sánchez, mientras le robaba un cigarro a su mamá. “El hecho es que después de eso, no la pegué más y heme aquí, solo y sin trabajo. Quizá si hubiera nacido en otro país mi destino habría sino otro, quizá hasta tendría un baño propio; porque ya estoy cansado de compartirlo con mamá. Siempre deja el aro de la poceta abajo y entonces, cuando uno va a hacer pipí, tienes que agacharte y levantar la tapa… no sé ya cuántas veces le he dicho que es una ladilla, pero bueno, lo entiendo: es su casa, son sus reglas, y soy yo el que se tiene que adaptar. Lo peor es que no estoy solo, somos miles de escritores los que estamos en esta misma situación, pero como ninguno tiene carro ni plata para el carrito, no podemos reunirnos a celebrar nuestro día. Bueno, a lo mejor Fernández si celebra hoy, porque me dijeron que lo contrataron para escribir unos párrafos en el encartado de Beco de este mes” afirmó Sánchez, mientras su madre lo llamaba para fregara los platos que ensució.

Graciela Céspedes, autora de cuatro populares libros que vendieron en conjunto 200 ejemplares, hizo un llamado a los jóvenes que quieren estudiar Letras para que lo reconsideraran. “Van a pelar bola, mis queridos. La bola pareja. En este país nadie lee ni compra libros, así que dejen el hippismo y cámbiense de carrera, sino van a terminar como yo haciendo tortas y vendiendo Avón para redondearme. Miren que el mercado de tortas, que ya estaba competido entre nosotros los escritores, quedó sobresaturado luego de que botaron a ese gentío de PDVSA. Bueno, si no lo otro que pueden hacer es cambiarse el nombre a uno extranjero y escribir un libro de mierda de autoayuda; ese es el único camino al éxito, que casualmente es el nombre de mi próxima obra, valga la cuñita, jejeje” afirmó Céspedes, mientras salía corriendo para recoger una colilla que un peatón botó en la acera.

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