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Conductores furiosos recrean Batalla de Carabobo en cola para la playa

Un nutrido y enfurecido grupo de conductores, atascados en una monumental tranca en la Autopista Regional del Centro, recreó hoy lo sucedido el 24 de Junio de 1821, en la Batalla de Carabobo, luego de cumplir 6 horas sin avanzar ni un kilómetro.

El enfrentamiento entre los dos bandos inició luego que un grupo de damnificados procediera a trancar los canales de la autopista, en el kilómetro 49. Una gandola cargada de gas intentó esquivarlos, pero al hacerlo volcó, obstaculizando el tráfico casi por completo. Con tan sólo un canal de ida y venida habilitado para los conductores, dos frentes organizados comenzaron a luchar hasta la muerte por obtener paso: los que iban y los que venían.

Las tensiones escalaron luego que el señor Rodolfo Godoy, chofer de un Fairlane 500, atravesó su carro en el único canal abierto, mientras decía “¡Si yo no paso, en esta mierda no pasa es nadies!”. El corneteo fue la señal para que comenzaran las sangrientas escaramuzas: en el flanco de los que iban hacia el occidente, un batallón de gente se bajó de un Encava blanco, dándole manotazos al capó del carro del señor Godoy y amenazando con partirle una botella de anís en la cabeza. Al grito de “¡Veeeeeeee, mamita!” un grupo de caballería consistente de unos panas de la UCV que iban para Choroní comenzó a hacer replegar a la gente, lanzando botellas vacías de cerveza.

Luego de una salva de disparos al aire que ocasionó que ambos frentes se replegaran momentáneamente en sus carros, el fragor de la batalla alcanzó un nuevo nivel cuando una señora de unos 55 años gritó “¡Mueve la cagada esa, cabeza de güevo, o cuenten con la muerte, carajo!”, mientras metía unas gaveras de cerveza que logró rescatar del accidente en una picó. Al ver esto, un grupo de la Guardia Nacional intentó imponer el orden, con un ataque discreto por la retaguardia; pero al ver que las fuerzas que trataban de acceder a la capital procedieron a colocar barricadas hechas con troncos, procedieron a replegarse y a matraquear una chicharronera.

Al momento de escribir esta nota, ninguna de las dos facciones parecía tener una clara ventaja, ya que el Fairlane del señor Godoy continuaba trancando la vía; aunque testigos aseguraban que ambos bandos ya tenían algunos muertos y heridos. “¡Ya uno no va a poder ni salir de Caracas! ¡Parece que estuviéramos en una jungla! ¡Ahí están los malandros esos matándose!” nos comentó la señora Delia de Suárez, escondido debajo de su camioneta.

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