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Maduro escribe que es su cumpleaños en Facebook para que la gente lo felicite

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El presidente Nicolás Maduro realizó el día de hoy uno de los actos más deprimentes que ser humano alguno puede realizar, al publicar en su propio muro de Facebook que estaba de cumpleaños para que la gente lo felicitara.

“Hasta a Elías, que es tremendo jalamecate, se le olvidó. Eso duele”

–Nicolás Maduro

A pesar del mensaje publicado en la red social, Maduro solo recibió algunas pocas felicitaciones de algunas cuentas bots, mensajes que parecían dedicados a Chávez y no a él, y uno que otro recordatorio a su madre. Por su parte, luego de conversar con el vicepresidente Aristóbulo Istúriz pudimos conocer que las cosas dentro del círculo cercano de trabajo del Presidente no fueron muy diferentes: “¡Coño, qué pena! Yo no tenía idea que era su cumpleaños, qué bolas. Con decirte que ni lo tenía como amigo en Facebook. Con razón en la reunión de esta mañana me preguntó tantas veces si no se me olvidaba nada; después de hacer 15 veces la misma pregunta, lo que hice fue gritarle que no y que dejara la ladilla. Pero bueno, qué carajo. Más se perdió en la guerra. También esa vaina es culpa de él, quien lo manda a no cumplir el mismo día que mi Comandante Supremo Galáctico Precioso” aseguró Istúriz, quien afirmó que lo que más lamentaba de no haberlo sabido era haber perdido la oportunidad de darle una “sala burrera” al primer mandatario.

Nuestro pasante subpagado, quien por casualidad se encontraba en Miraflores, probablemente revisando la basura para buscar comida, logró conversar con Maduro, quien se encontraba llorando en un baño comiendo helado de ron con pasas y hallaca. “Estoy más triste que cuando vi la muerte de Mufasa… ¿puedes creer que nadie me ha felicitado? O sea, nadie cercano. De Diosdado uno se lo espera porque él solo llama para gritarme ‘¡Gordo!’, pero de mi Cilia, Jorge o Elías, eso duele, ¿eh? Hasta a Elías, que es tremendo jalamecate, se le olvidó. Eso duele. Recuerdo cuando calentaba un puesto allá en el Metro, los compañeros me ponían unos globitos en el escritorio. Hasta una tarjeta. Ahora mira mi escritorio. Nada. Los creyones de cera y ya. Con lo que a mí me gustan los globos, tanto que a veces sueño que soy uno” finalizó, entre lágrimas, el máximo mandatario.

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