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Argentinos salen espontáneamente a la calle porque tenían 4 años sin parar un peo

El día de ayer, miles de argentinos salieron a las calles del centro de Buenos Aires a participar en una contundente y multitudinaria manifestación, en protesta contra un período de relativa tranquilidad civil, que ya alcanzaba 4 años.

“Ché, 4 años sin armar un quilombo es como mucho, ¿viteh? ¿Qué pretenden estos que nos gobiernan? ¿Que pasemos todo este tiempo sentados en un café, creyéndonos un país decente? ¿Que abandonemos nuestras costumbres folklóricas de trancar calles y tumbar presidentes? ¡No, boludo! ¡Que se vayan todos al orto! ¡Que se vayan a la puta que los remilparió!” vociferó un argentino iracundo, mientras llenaba de graffitis la Casa Rosada. Otra señora que entrevistamos nos confesó que no pueden evitar la protesta, actúan como si estuvieran en piloto automático. “Mirá, yo hasta le tengo cariño a la Cristi, pero es algo que nos pone en piloto automático, pasa cada cierto tiempo que al argentino se le prende algo interno y no se calma hasta que ven huir a sus presidentes al exterior, con una maleta llena de dólares. Vos estás retranquila, viendo la tele, y de repente sentís como un llamado de la naturaleza, algo reloco que te hace leventarte del sofá y venir aquí a incendiar autobuses. No sé, quizás me sorprende porque tenía tiempo que no me pasaba, ¿viteh? La útima fue el paro agropecuario del 2008, pero como ahí no sacamos a ningún presidente, nos quedamos con las ganas. Pero tranquilo, en lo que Cristina huya y pongamos a otro más incompetente, se nos pasa. Es algo cíclico, renormal” manifestó la señora, mientras le partía la cabeza de una pedrada a un policía.

Nuestro pasante subpagado logró esquivar las piedras y las bombas mólotov y entrevistar a un profesor de sociología de la Universidad de Buenos Aires, que accedió a hablar con nosotros con la condición de que no interrumpiéramos su cacerolazo. “Y sí, mirá, esto es algo que va y viene. Protestar y derrocar un presidente cada dos o tres años es parte de una democracia normal, ¿no? ¡Andáte, Kirchner! ¡Regresá, Menem! ¡Volvé, De la Rúa! ¡Reencarná, Evita!” comentó el académico, que aprovechó la presencia de un pasante venezolano para enseñarle cómo replicar con la cacerola los cánticos de los estadios de fútbol.

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