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Roque Valero confiesa que extraña la época cuando simplemente lo abucheaban por su música

Roque

El cantante venezolano Roque Valero, quien fuera caceroleado por un grupo de exaltados opositores en un exclusivo restaurant en Puerto La Cruz, confesó hoy con tristeza su preferencia por aquella —no tan lejana— época cuando la gente lo abucheaba exclusivamente por su música y sus dotes artísticas sobre el escenario.

“No, chamo, esto de ser artista revolucionario y comprometido en verdad no pasó como esperaba. Yo creía que esto iba a ser una papita: cobraba la plata, bailaba un ratico con Nicolás, traicionaba a todos los que me habían dado trabajo en el pasado y listo. Pero no, ahora resulta que no puedo ir a ningún lado. Eso no estaba en el contrato; y fíjate que lo revisé. Ayer me cacerolearon en Puerto la Cruz, la otra vez fue en un puestico de perros calientes. ¿Qué pasó de aquella época en la que simplemente me abucheaban y me pitaban? ¿Cuando no podía agarrar una guitarra porque empezaba los ‘uhhhhhhh, pa’ fuera’ y los ‘aaaay, qué ladilla, aquí está el bolsa este cantando otra vez’? Chamo, te lo confieso: extraño esa época. Eso lo estaba hablando el otro día con Hany: era mucho más fácil cuando uno sabía que era la música la razón por la que le caía mal a muchísima gente” afirmó visiblemente compungido Roque Valero, mientras llamaba a Diosdado para preguntarle si sabía de algún local en los alrededores adonde pudiera llegar en yate a comprar unas empanadas. “Ahora, yo lo que me pregunto es: ¿de donde coño sacan las cacerolas? ¿La gente se las lleva a comer por ahí esperando a que salgamos? ¿Esas viejas cargan esas ollas en las carteras? ¡Bestia! Voy a tener que decirle a mi pana Nicolás para que le piche real a esta gente también, para ver si dejan el peo” dijo el cantante, quien afirmó no poder imaginar qué pasaría si el público lo abucheara y lo caceroleara a la vez.

Por su parte, Winston Vallenilla, animador de televisión que también fuera víctima de la protesta en Puerto la Cruz, aseguró tener la solución si le vuelve a ocurrir la incómoda situación. “¡BI-LLE-TE, papá! ¡Eso es! Cuando salgan una de esas viejas histéricas a cacerolearme les preguntaré cuánta plata quieren para que dejen de hacerlo. En fin, ese dinero igualito es de ellos. Me convertiría en un Robin Hood, pero más papeado, con mejor corte de pelo y con ropa muchísimo más fina, ¡fa-mi-liaaaa! ¡Patria, Socialismo o problemas testiculares por los esteroides!” comentó Vallenilla mientras le daba 200 bolívares a unas muchachas que pasaban por ahí para que les pidieran un autógrafo.

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