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Billete de 100 BsF es bienvenido en el club de los billetes inservibles

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La limosina se detuvo en la puerta. Allí lo estaban esperando la Orquídea y el Marrón, miembros de la junta directiva. Al bajarse, hubo fotos, sonrisas, banda tocando el himno nacional e incluso una piña colada con sombrillita de papel y todo. Con esta emotiva recepción, el billete de 100 bolívares fuertes fue hoy aceptado oficialmente como socio del Club de los Billetes Inservibles.

“Nos podrán haber escrito “Fuera Maduro”, incluso hasta los drogómanos podrán habernos despreciado para oler cocaína, pero aquí estamos, listos para disfrutar este apacible retiro”

–Billete de 100 Bs

De inmediato, la comitiva se dirigió al área de la piscina, donde los Tinoquitos y el billete de 20 que tenía a José Antonio Páez interrumpieron la partida de bolas criollas que realizaban para aplaudir al nuevo integrante del club. Abrazos sentidos, palmadas en la espalda y la foto de rigor antecedieron el improvisado discurso con el que el billete de 100 bolívares fuertes agradeció el cálido recibimiento: “Hace unos meses, cuando ya no serví ni para comprar un kilo de papas, supe que era el momento. Para mí es un honor estar aquí, rodeado de todos ustedes, mis compañeros billetes que no sirven para nada. Podremos estar deteriorados, nos podrán haber escrito “Fuera Maduro”, incluso hasta los drogómanos podrán habernos despreciado para oler cocaína, pero aquí estamos, listos para disfrutar este apacible retiro. Dispuestos a vivir la vida inútil que solo un billete que no sirve para nada puede tener” manifestó el billete de BsF 100, mientras el billete ese que tiene un cachicamo impreso aplaudía a más no poder.

Luego de aclarar la garganta con un poco de agua, el billete agasajado continuó: “Es dura la vida de un billete inservible. Me han encontrado en bolsillos de pantalones recién salidos de lavadoras y me han botado a la basura. He estado tirado en la calle y hasta los indigentes me han hecho el fó. Ahora sólo espero estar tranquilo, entre los míos, hablando de los tiempos pasados en los que todos nos querían. Gracias por el recibimiento. De verdad. No saben como lo aprecio” dijo el billete de BsF 100, mientras se disponía a meterse en un jacuzzi con la Puya y la Locha.

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