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En venganza botón de Snooze presiona 50 veces a dueño holgazán

En el mundo de los botones de los electrodomésticos, siempre ha corrido la leyenda urbana sobre el despertador que, cansado de tanto ser despreciado, tomaba venganza contra su dueño; y aprovechaba su sueño para causarle la muerte. Hoy, este cuento dejó de ser un mito para hacerse realidad, cuando Ramón Heredia, estudiante de comunicación social, tuvo que ser internado de emergencia al ser presionado 50 veces por el botón de su despertador.

Disfrazado de enfermera sexy, enviamos de inmediato a nuestro pasante subpagado a la clínica donde convalece Heredia. Por recomendaciones de sus médicos, no pudimos hablar directamente con él; sin embargo, el doctor Antonio Mata, traumatólogo, nos dio un repaso por el estado del paciente. “En la mañana de hoy, ingresó a la clínica el paciente Ramón Heredia, en muy malas condiciones, casi sin signos vitales. De inmediato logramos estabilizar su condición, y pudimos examinarlo: descubrimos que el paciente tiene fracturas en las costillas, el brazo derecho, ambas clavículas y una fractura abierta en el cráneo, con pérdida de la masa encefálica. Además, el paciente presenta sangramientos internos severos, desprendimiento del bazo, un pulmón perforado y heridas y laceraciones de gravedad en un 80% de su cuerpo. Debo decir que, con casi 30 años ejerciendo la traumatología, nunca había visto algo así. Esto fue producido con una saña enferma, con violencia bruta, algo despiadado, salvaje” afirmó Mata, mientras le veía las piernas a nuestro pasante.

Logramos conversar con los familiares de Heredia, que manifestaron que Ramón siempre había tenido problemas con el despertador. “Todas las mañanas, Ramoncito se la pasaba dándole trancazos a ese pobre bicho. Apenas sonaba, ¡zuás!, le metía un manotazo. Eso se repetía mínimo diez, quince veces al día. Veinte y hasta treinta veces si Ramoncito se había echado palos la noche anterior” afirmó la señora Herminia, madre del paciente. “Yo le había dicho siempre a Ramón que no le diera tan duro al coroto ese, que lo iba a romper. Me imagino que el botón ese del Snooze habrá llegado al límite. Eso sí, por más que Ramón trataba muy mal al despertador ese, no justifico esta salvajada, esto es inconcebible. De verdad la sociedad está putrefacta, señor pasante, la descomposición social no tiene retorno. Esto que ocurrió no tiene nombre. ¡Pobre Ramón!” dijo la madre, antes de romper en llanto. Quisimos obtener la versión del despertador, pero fue imposible, ya que la madre del paciente le dio un martillazo y lo botó por el ducto.

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