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Engrapadora asume temporalmente la presidencia y salva al país

El debate sobre el vacío de poder causado por la ausencia –por razones médicas– del Presidente Hugo Chávez, llegó a su fin. Mientras se discutía si es el Vice-Presidente debía asumir la presidencia, la Asamblea Nacional sorprendió a la opinión pública con la decisión de nombrar a una engrapadora como cabeza del Poder Ejecutivo.

El artefacto -encontrado por el personal de mantenimiento de la AN en uno de los curules del Hemiciclo- logró convencer, tanto a diputados del oficialismo como de la oposición, que de ser nombrada presidenta interina Venezuela se pondría al frente de un gobierno de unidad, lo que permitiría al país dar un paso de la izquierda radical hacia el centro, hacia la modernidad. “No vine aquí a hacer discursos populistas, ni a prometer lo incumplible: vine que ustedes me ayuden a tomar las medidas necesarias para salvar al país”, dijo segundos antes de engrapar un nuevo presupuesto, donde se reducía el gasto público en un 30%.

La engrapadora continuó: “Los venezolanos debemos entender, ante todo, que nuestra forma de ver el mundo parte de una premisa errada. El culpable de los huecos en las calles no es el alcalde, la falta de insumos en un hospital no es responsabilidad directa del Ministro de Salud, el culpable de los altos índices de criminalidad no es el presidente anterior, ¡los responsables de lo que vivimos hoy somos todos nosotros! Basta de acusar a otros por lo que hemos construido con nuestros actos. Hasta que no asumamos nuestra responsabilidad, hasta que no estimemos cada decisión que tomamos con el mismo criterio con el que juzgamos a nuestros políticos, estaremos en el mismo lugar ¿Es que acaso se le puede pedir a un alcalde que tape los huecos en las calles si no pagamos el impuesto municipal? ¿Se le puede decir corrupto a un ministro cuando pagamos un gestor para que nos facilite un proceso? ¿Es posible exigir al Presidente el fin de la criminalidad, si como individuos queremos que la ley se aplique a todos, menos a nuestros amigos y a nuestra familia? Queremos hacer todo rápido y el apuro nos hace más lentos. Cuando un conductor se mete por el hombrillo para ganar tiempo, al final crea más cola. Creía que estaba acortando camino, pero tarda más en llegar a su destino. En esto se sintetiza mi plan de gobierno: reglas claras que todos, sin excepción, debemos cumplir. Mano dura, reglas claras, son sinónimo de prosperidad. No diré más nada, tengo que trabajar”.

A la salida de la Asamblea, la Engrapadora se dirigió a Miraflores junto a un nuevo tren ministerial, entre los que destacaban una borra Nata, un sacapuntas con depósito y un sello de esos de “Recibido”. “Todos ellos son figuras que no son conocidas, pero que tienen el mejor de los backgrounds: son trabajadores silenciosos, que cumplen jornadas extraordinarias, dando lo mejor de sí, y luego terminan en el fondo de una gaveta; sencillos, austeros, sin ostentaciones: a todos ellos los he escogido porque sé que son perfectos para los tiempos que le vienen a Venezuela adelante: tiempos de sacrificio, de trabajo duro, de dejar a un lado las aspiraciones personales por el bien de todos” dijo la engrapadora, mientras le decía a un edecán que se conformará con 10 grapas corrugadas para la cena.

“Nuestra situación actual, donde todos nos hundimos bien sea por acción u omisión, debe finalizar. Todos colaboramos para que el país atraviese estos tiempos de desesperanza y disolución moral. Fíjense, por ejemplo, en el titular de esta nota. Craso error del Chigüire. Yo no vine aquí a salvar al país, señores. Vine a poner orden, nada más. Esto lo salvaremos entre todos. Basta de mesianismo. Sólo le puedo prometer que con el trabajo duro lo podremos lograr. ¡Adelante Venezuela!”.

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