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Motorizados siguen carroza fúnebre equivocada y terminan en pollera en Coro

Un extraño suceso ocurrió la mañana de hoy cuando un grupo de motorizados salían del velorio de un compañero difunto y se cruzaron junto a otro cortejo fúnebre que los llevó, erróneamente a la ciudad de Coro donde terminaron comiendo pollo en brasas.

“El Yave” conocido motorizado de la zona de Macaracuay en Caracas, aseguró que comenzó a sospechar que seguían la carroza equivocada cuando ya iba por Valencia. “Chamo, estábamos saliendo al Cementerio del Sur y nos agarró un semáforo con cuatro pacos y tuvimos que pararnos; cuando la luz se puso verde parece que continuamos siguiendo a un carro que no era. Rodábamos y rodábamos y bueno, yo no sabía donde era el entierro así que seguimos dándole pata. Cuando ya íbamos por Valencia le dije a Yusnibeth, mi novia, que la cosa me parecía medio rara; pero ella me dijo que el difunto era de Punto Fijo, así que dije que nada pues, debe ser que el entierro era por allá. Rodamos un pelo más y de repente nos paramos en una pollera, se bajó el conductor, nos vimos, tuvimos un momento incómodo y nos dimos cuenta del enredo. Nos reímos como unos desgraciados, comimos pollo y terminamos en la lona por unas birras que conseguimos a 5. Ojalá que en este entierro sirvan caña, porque ya, habiendo llegado tan lejos, no me devuelvo sin antes oír el “Nadie es eterno” de Tito Rojas. Dígalo, el mío” comentó el motorizado, quién afirmó que aprovecharía el enredo para comprar una lavadora en Punto Fijo.

Carlos Dorta, el conductor de la carroza fúnebre confesó que sintió pánico al ver que era perseguido por un grupo de motorizados. “Me había quedado sin carro y tenía que hacer unos envíos a Coro, así que no me quedó otra que usar el carro del trabajo. Cuando estaba saliendo de Caracas, vi que se me pusieron atrás un grupo como de quince motorizados. Me dije: Nada, aquí fue, recojan los vidrios. Así que aceleré como un loco y ellos aceleraban; agarré unos atajos, vías alternas y nada que se me despegaban. No pude ni echar gasolina, tenía hambre y ganas de ir al baño. Me tuve que encomendar a Dios y estacionarme en una pollera. Allí ellos se bajaron, se me quedaron mirando y luego me preguntaron si yo llevaba a un tal ‘Cara e´Picasso’, ahí nos dimos cuenta que todo había sido un malentendido y comimos pollo. Hasta buena gente los panas, me brindaron unas hallaquitas y todo” afirmó Dorta, mientras recogía unos pasajeros en el centro de Punto Fijo para cobrarles la carrera hasta Caracas y así resolver una platica.

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