Mientras el sueño de tener casa propia se aleja cada vez más para millones de jóvenes, treintañeros y “manganzones” en todo el mundo, Eduardo Coromoto Contreras (34) optó por desarrollar un proyecto de vida realista y mudarse al anexo del anexo del anexo del anexo donde viven sus padres, con la esperanza de poder comprarse una nevera propia antes de cumplir los 45 años.