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9 costumbres en riesgo de perderse por el distanciamiento social

El distanciamiento social para prevenir el coronavirus está haciendo estragos en la sociedad. El saludo entre “compadres”, el abrazo adeco y los abrazos apasionados con la prima lejana, entre otros, se han convertido en hábitos del pasado. Es por eso que el equipo de El Chigüire Bipolar, conformado por nuestro pasante subpagado mantenido en el más estricto distanciamiento en la oficina mientras todos los demás estamos en la casa, recopiló 9 costumbres que están en peligro de extinción por el distanciamiento social:

Entregar sobornos en maletines: Entregar maletines llenos de efectivo era una práctica común en los años 50, en los 60, en los 70, en los 80, en los 90, en los 00, en los 10 y también se esperaba que la tendencia durase en los 20, pero simplemente ahora no se puede. Los billetes, que ya de por sí están asquerosos por su propia naturaleza, vienen además sucios por provenir de algún negocio turbio donde seguro está involucrado un iraní. Los expertos aseguran que este viejo arte de comprar favores con maletines cargados de pacas de billetes puede perderse, para dar paso a asépticos corruptos que prefieren el Zelle o vulgares transferencias. Si usted se resiste a dejar morir esta tradición tan nuestra, prepárese a lanzarle los bolsos a su receptor como si se tratase de una pelota de fútbol americano.

El saludo de pelotero: El afectuoso aplauso de nalgas entre amigos, una tradición que data desde el inicio de la pelota criolla, está perdiendo su fuerza por el distanciamiento social. En tiempos del Covid-19, el popular saludo de pelotero queda simplemente proscrito. Organizaciones a favor de la bienvenida de beisbolistas siguen trabajando para que décadas de hábito no queden en el olvido, como la Comunidad Organizada de Machos Palpadores De Retaguardias En Solidaridad (COMPADRES), cuyos miembros se rehúsan a demostrarse afecto con saludos de namasté “y esas otras mariqueras”.

Prestar el teléfono después de haber estado en alguna parte íntima: Nadie le negaba una llamada a un amigo o conocido, ni siquiera si antes tuvo escondido el teléfono en alguna parte íntima, en un intento desesperado por esconderlo de la inseguridad que campea a sus anchas en el país. Pero ahora el coronavirus hace que hasta los más asquerosos se lo piensen dos veces antes de ceder el celular a sus amigos. Si usted desea continuar esa tradición, recomendamos desinfectar el teléfono con una mezcla a partes iguales de agua, jabón, cloro, lavansán y Tabasco, por lo menos durante 30 segundos por cada minuto que el artefacto haya pasado escondido en un interior o pantaleta.

Los masajes de Budú: el rapero venezolano Pedro Perez, a.k.a Budú, a.k.a la única persona a la que le da pie de atleta en la garganta, ha tenido que disminuir sus masajes a los “tamarindos” de cualquier “loca” que vea en la calle. Como buen amante de los pies, los uñeros y los sabañones, Budú se ha visto afectado por esta medida del distanciamiento social; afirmó que mientras la pandemia continúe, se verá en obligación de ver pies solo por OnlyFans.

Hablarle al oído a tu motorizado de confianza: Pocas costumbres son más caraqueñas que la de conversarle al oído al mototaxista de confianza, mientras éste lo lleva a uno a su destino; pero esto se ha ido con la paranoia que rodea al coronavirus. Usuarios de mototaxis han buscado la forma de seguir hablando amenamente con su motorizado; sin embargo, rozar el cuello de su motorizado con el tapabocas les parece impráctico. El sindicato de motorizados sigue sin pronunciarse al respecto.

Felicitación de beso en la boca a los pasantes por alguna meta cumplida: Esto siempre fue ilegal, pero a nuestro pasante le gusta. Sin embargo ya le advertimos que mientras dure esta pandemia, nuestras felicitaciones le llegaran en forma de calcomanías de estrellitas o de caritas felices.

Sentarte en las piernas del Santa de Farmatodo de La Victoria: Esto quizás no afecte a todo el mundo, pero el señor Rogelio, el Santa Claus del Farmatodo de la Victoria, está bastante triste pensando que no tendrá trabajo este diciembre (si, no crean que este año salimos del coronavirus). Así, que nada pana, será hacer un GoFundMe para ayudarlo o conseguir que este año Rogelio deje las drogas y comience a trabajar por Forex, algo se le conseguirá.

Escupir en la boca a esa persona especial: sabemos que a tí, personita enfermita que estás leyendo esto, escupirle la boca a esa persona especial te da quesito, a pesar de no ser higiénico por donde lo veas. Aquí no vamos a juzgar a nadie, pero sí te recomendamos por ahora limitar tus escupitajos a una sola persona y que siempre sea la misma. Ah, y que por favor no lo vayas a hacer después de comer chimó.

Rotar el porro entre 20 personas en una reunión: Esta práctica está desapareciendo, porque además de permitirle a cada uno de los participantes una sola jalada, porque el porrito era mínimo, ahorita nadie está pendiente de una mala nota paranoica pensando que alguno de los participantes a esa rueda e’ pescao al cigarrito pueda tener coronavirus.

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