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6 posadas mágicas poco conocidas de Cuyagua

¡Bienvenidos a esta entrega semanal de Turismo, la única sección de El Chigüire Bipolar que te hace viajar por todos los rincones del país, aunque estés en realidad sentado en la poceta, parado haciendo alguna cola o echando el carro en la oficina! Para celebrar su décimo aniversario de pasantía, en esta ocasión decidimos enviar a nuestro pasante subpagado a las hermosas playas de Cuyagua, estado Aragua; sin embargo, a juzgar por el reporte que nos trae, creemos que se alojó en una carpa y se gastó todo el presupuesto en guarapitas con campanita y vaya usted a saber cuáles otras substancias. Si lo que nos escribe el pasante aquí es cierto o no, queda a criterio de ustedes descubrirlo; pero la verdad es que en una población tan mágica como Cuyagua cualquier cosa puede pasar.

FICHA TÉCNICA: Fundación: 1713. La fecha se les olvidó anotarla, porque habían tomado anís ese día / situada al norte de Maracay, unos 20 kilómetros en línea recta y como a 3000 por las curvas de la carretera / Economía basada en cacao, café, turismo y venta de cueritos / Los tambores son una muestra de la herencia cultural del pueblo; también sirven para demostrar lo mal que tú bailas; así que déjaselo a los expertos / Atractivos de la zona: surf, cacao, tambores, espantar mosquitos, mentar la madre cuando se va la luz

Posada Farinelli Lodge: Su principal atractivo es el servicio conformado por un equipo de 20 eunucos castrados, quienes te atenderán como un rey, te darán uvas en la boca, te abanicarán con unas palmas, te darán a probar exquisitos licores y cuando te entregues a los brazos de Morfeo, intentarán robarte porque están molestos con lo que les paga el jefe y así se rebuscan.

Posada El Partenón: Un lugar tan romántico como antiguo. No sabemos si de verdad el concepto era ambientar esto como la antigua Grecia o que la casa estaba en ruinas y ya; pero el dueño asegura que en su posada, además de incluir el desayuno, te dan además todos los antiguos vicios griegos, como largas conversaciones filosóficas que se extienden hasta la madrugada, el uso de togas blancas y el pistoneo entre hombres o con jovenzuelos.

Plaza Bolívar de Cuyagua: La decoración de esta posada recrea la plaza Bolívar de cualquier pueblo de Venezuela: una estatua del Libertador, personas hablando o compartiendo, señores sin oficio perdiendo el tiempo, niños jugando, ¡ningún detalle se le escapó a los dueños! Sin embargo, los bancos son duros para dormir, los perros callejeros te hacen pipí encima y aparentemente a la policía no le gusta que la gente se quede en este lugar.

La carpa de un extraño, sector El Yajure: En honor a la verdad, debemos decir que la atención no es el fuerte de este lugar; porque el dueño se molesta cuando alguien desconocido entra a su carpa a las 2 AM sin ser invitado y con las cholas llenas de arena. ¿Adónde quedó aquello de que el cliente siempre tiene la razón? 1 estrella de 5: No lo recomendamos.

Hostería El Porrón: Si esperabas una posada temática de alfarería, te equivocas. El Porrón es el hostal de moda para jóvenes que quieren perderse en un frenesí tripeador, natural, relajado, sin apuros ni preocupaciones… Posada preferida por los surfistas. Para llegar pregunte la dirección o siga su nariz.

Casa Mi Chanchulleè: Pocos conocen esta posada, ya que no tiene anuncios: sólo abre sus puertas para los más íntimos círculos de la boliburguesía. Por tan solo 500 dólares la noche, tendrás acceso a un mundo de lujos exclusivos: deliciosa gastronomía hecha con ingredientes confiscados por la Guardia Nacional, masajistas elegidas a dedo por Merentes y fiestas animadas por los reguetoneros enchufados del momento es apenas una parte de lo que te espera en Mi Chanchulleè. (NOTA: para disfrute exclusivo de la élite del gobierno)

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