11 platos maracuchos ideales para morir de un infarto

Destacado

11 platos maracuchos ideales para morir de un infarto

¡La comida maracucha! Rica en sabor, ingenio y grasas saturadas. Sin embargo, para muchos especialistas (y aquí no incluímos a los homeópatas, porque eso no es medicina), la gastronomía maracucha representa un peligro para la salud por su alta cantidad de fritanga, groserías y mayonesa.

Es por eso que esta semana, en la sección que dejó sin contenido relevante a Sun Channel, aceptamos la invitación que nos hicieron para viajar a Maracaibo y crear nuestro primer especial de turismo gastronómico, para determinar cuáles son los platos maracuchos que, al igual que un mensaje entrante de tu ex mientras revisas el teléfono al lado de tu novia, podrían matarte de un infarto.

Patacón: Un shot de heroína podrá ser más sano que un patacón; pero eso sí, ninguna droga te dará ni la mitad del placer que te da esta tapa de plátano con ensalada rallada, queso de mano, carne mechada, lomito, pernil, pollo, chorizo, salsa y otro montón de cosas deliciosas. Tus arterias quedarán tan tapadas que en vez de un cirujano te va a tener que operar un fontanero.

Tumbarrancho: Conocido por ser el desayuno predilecto de los gaiteros cuando están en dieta, el tumbarrancho ocupa un lugar distinguido en la gastronomía marabina. Una arepa rebozada en una mezcla de huevo, harina (y otras cosas más que es mejor no saber, créannos) y luego frita para ser rellenada con mortadela frita y quizás hasta vegetales fritos o queso rallado frito, es básicamente lo que se imagina Sascha Fitness que está comiendo cuando se desayuna sus menjurjes de leche de almendras y chía.

La novia de un Meleán: Este es el plato más peligroso de esta lista, comerse a la novia de un Meleán; no implicaría un infarto pero sí posiblemente unos 48 pepazos, 83 puñaladas y un video donde apareces picado en pedacitos “por sapo”.

Agüita e’ sapo: A simple vista es una arepa frita con pernil y un pedazo de queso, sin embargo, al igual que todo lo que viene dentro de una caja Clap, las agüita e’ sapo no son lo que parecen. El secreto está en el fondo del plato: el líquido con los jugos del pernil y la grasa que tu cardiólogo te prohibió. ¿La meta? Enchumbar la arepa con esa grasa. ¿Murió algún anfibio en la preparación? No, pero si sufres de hipertensión, probablemente mueras tú abombado como un sapo.

Fotosíntesis: En todo el mundo las plantas se alimentan gracias a los rayos del sol; en la Tierra del Sol Amada, las plantas reciben dosis exageradas de luz y absorben el humo de la quema de basura y bueno, se indigestan y sufren de hipertensión y colesterol. Es por eso que en Maracaibo hasta los vegetarianos son obesos.

Tequeyoyo: Porque un queso grasoso envuelto en una masa frita no era suficiente, los maracuchos consideraron que el tequeño por sí solo no representaba un atentado contra la salud, así que decidieron añadirle una gruesa tira de tajada y darle el toque necesario para asesinar a su comensal. Y así, el tequeyoyo llegó para ocupar un lugar muy especial en el corazón de todos los maracuchos: las paredes de la válvula aórtica.

Petróleo: Desde que PDVSA dejó de extraer crudo para incursionar en el mundo de los Cupcakes, los habitantes de la capital zuliana han empezado a consumirlo y aunque sí puede traerles complicaciones a la salud porque es muy tóxico, muchos han adelgazado ya que este combustible fósil es mucho más saludable que cualquier cosa que se consiga en Maracaibo.

Pastelito: El primo maracucho de la empanada, básicamente se puede rellenar de cualquier cosa: queso, carne molida, puré de papas y nutella. El pastelito es la comida favorita de todos aquellos que quieren disfrazarse de Juan Barreto en los próximos carnavales sin gastar mucho dinero.

Hamburguesa de puesto callejero: Con hamburguesas de 8 pisos de altura, comer en puestos callejeros de Maracaibo ha hecho millonario a más de un cardiólogo. Las grandes cantidades de comida y salsas hacen que nadie pueda comerse eso de alguna manera cómoda.

Arepas cabimeras: básicamente las arepas cabimeras son el producto de pedirle a un hijo flojo y con déficit de atención que te prepare una arepita. No importa si la combinación de ingredientes tiene sentido o no, o la cantidad de capas de mayonesa; lo importante es —como diría cualquier enchufado— llenarte con lo que sea como si no hubiese un mañana. ¿Por qué? Porque probablemente no lo haya, después de comerte esa montaña de sinsentido.

Las mentiras de Motta Domínguez: Servidas sobre una cama de frases manipuladoras, las mentiras de Motta Domínguez sobre el funcionamiento eléctrico del Zulia se han convertido en los últimos tiempos en un plato típico de la región. No llenan absolutamente nada, no son para nada apetitosas, pero cumple con el requisito de que te dé un infarto por la rabia que da escuchar a un chavista mentirte descaradamente en la cara.

PUBLICIDAD