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Familia de Tío Simón le hace creer que está jugando dominó con Erika de La Vega

El candidato presidencial Henrique Capriles Radonski se acercó hoy hasta la casa de Simón Díaz, para sumarse a las innumerables muestras de cariño que ha recibido el popular artista venezolano con motivo de su cumpleaños. Sin embargo, ninguno de sus familiares y allegados tuvieron el corazón de sacarlo de su error cuando el “tío Simón” se confundió y creyó que quien estaba a su lado, jugando dominó, era Erika de La Vega.

Halagado por la presencia de quién él creía era la hermosa y popular locutora y animadora de televisión, el tío Simón se animó a sacar el cuatro y dedicarle unas hermosas coplas improvisadas en el acto. “Erika, florecita de cundeamor / me ahorcaste la cochina y ahora juego el doble dos / Erika ¡si yo fuera un caimán cebado! / Y no este caballo viejo / bajara al río, guillado / para verte bañar, así sea de lejos”. Ante la evidente confusión, Capriles Radonski intentó hacerle ver al tío Simón su error, pero sus familiares le dijeron que se evitara la molestia. “No mijo, ni le pare, usté va a perder su tiempo tratando de que entienda que usté no es Erika sino Capriles, pero él va a seguir empeñado, es terco como una mula. Sígale el juego más bien y agradezca que anda hasta dedicándole coplas, porque el otro día vino a visitarlo un amigo y él creyó que era Joselo. Ese día el pobre amigo terminó con el cuatro en la cabeza” afirmó Rosendo, uno de las sobrinos del tío Simón —de los de verdad, no de los 28 millones y pico de putativos.

Al consultar a Capriles sobre el confuso incidente, este manifestó que en efecto fue incómodo, pero que no le prestó mayor atención. “Pobrecito, me dio cosa, sobre todo cuando nos tomamos la foto juntos y me dijo que admiraba mi trabajo desde Ni Tan Tarde. Pero ni tan ido estaba; el tío Simón me ahorcó la cochina y me hizo una tranca de casi 100 puntos. Claro, ayudó el hecho de que yo no tuviera ni la más remota idea de cómo se juega el domino, pero eso es lo de menos” comentó Capriles, mientras el tío Simón lo abrazaba por sexágesima quinta vez y le decía “Erika De La Vega, ¡caracha, negra!”. Nuestro pasante subpagado intentó entrevistar al tío Simón, pero fue imposible, ya que este le cambió el grabador por una china.

 

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