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10 cosas que aún se pueden hacer en Margarita

Esta vez agarramos un ferry que —al parecer— la última vez que le hicieron mantenimiento José Vicente Rangel estaba cumpliendo quince años y nos fuimos a la isla de Margarita, para escribir la sección más esperada por los estudiantes de una carrera que jamás les reportará mucho dinero: Turismo.

Ficha técnica: el gentilicio de sus habitantes es neoespartano, por que sus fundadores eran fans de Gerard Butler en 300 / está ubicada al sureste del mar Caribe, junto a las islas de Coche y Cubagua, también conocidas como las Guarenas y Guatire insulares / en Cubagua se encuentran las ruinas de Nueva Cádiz, la única ciudad de la historia de nuestro país que abandonaron por falta de agua. (¡Esos españoles si eran delicados!) / Se caracteriza principalmente por un clima tropical seco semi-árido acompañado de un sol radiante que broncea la piel de las mujeres que colocan “bendecida y afortunada” en sus fotos de Instagram / Una importante cantidad de los animales de la isla de Margarita se encuentra en un peligro de extinción, como por ejemplo los perros callejeros / Su vibrante escena gastronómica está llena de restaurantes cinco estrellas, todos con una característica en común: platos que a menos que seas un enchufado, no podrás pagar.

Practicar windsurf en El Yaque, que con buen viento y un poco de suerte puedes terminar emigrando de una vez a Aruba.

Darte una buena ducha. Si llegas a la isla el mismo día del mes que llega el agua.

Practicar tu inglés con algún turista extranjero. Bueno, seguro no es turista y menos extranjero, sino un margariteño fingiendo hablar otro idioma para cuadrar, but there’s nothing wrong with that, imirite mami?

Pelearte con los niñitos del muelle de Punta e Piedra para ver si logras agarrar tú las monedas que lanzan del ferry. Si es que lanzan. Si es que llega el ferry.

Deleitarte con las Tetas de María Guevara, pero te advertimos llevar dinero porque la crisis ha hecho que hasta las montañas se metan a prepagos.

Comprar alcohol barato. Eso sí, no te lo recomendamos beber.

Visitar el Costa Azul y seguir sacando teorías de cuál chavista puede ser el dueño.

Decirle al chamito que echa los cuentos en el Castillo de Pampatar que está 100% equivocado, que ese castillo lo construyeron los extraterrestres y lo usaban para llevar guacucos a Alfa Centauro.

Ir a trotar a La Caracola los martes y que por casualidad alguien te diga “nené bello”.

Comer empanadas en Conejeros, porque la vida continúa, a pesar de lo que este gobierno quiere hacernos creer.

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