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Fanáticos del Mundial dejan sin témpera a preescolar Mis Tortuguitas

En Venezuela, el mundial desata pasiones entre personas de todas las edades. Pero a veces, la situación llega a extremos insospechados. En esta ocasión, son los más pequeños los que se vieron afectados, cuando el fanatismo de sus padres por pintarse la cara con los colores de sus equipos predilectos consumió toda la reservas de tempera y pinta dedos del preescolar “Mis Tortuguitas”, ubicado en la Urbina. “Cónchole, la semana pasada quería pintar un sol y solo quedaba color negro” denunció Carlitos Uzcátegui, niño de 5 años que curso 2do. nivel de Preescolar. “Hoy nos tocó pintar un dibujo familiar y como sólo había témpera negra, tuve que pintar a mi papá negro, aunque él es rubio. Cónchole, yo quiero amarillo, la profesora le va a Brasil y se lo llevó todo”, dijo molesto, minutos antes de quedarse dormido en posición de descanso.

El cuerpo de profesores del Preescolar “Las Tortuguitas” negó categóricamente cualquier tipo de complicidad interna con el déficit de témpera. “Mira, te soy sincera, yo no le voy a la vinotinto, lo mío es el béisbol, aunque ver el mundial es chévere para ver a los tipos, están buenísimos” confesó Sofía Piccinini, maestra del 1er. nivel. “Me han acusado de todo aquí, dicen que yo me robé el azul porque mis padres son italianos, si es por eso me habría robado el blanco también y mira, blanco hay bastante” comentó en tono ligeramente racista Sofía Piccinini mientras regañaba a un niño por meterse la pantorrilla en la boca.

La Sociedad de Padres y Representantes ha amenazado con tomar fuertes medidas si este problema no es atendido con urgencia. “Vamos a trancar la calle, hacemos un llamado al Presidente Chávez para que le meta ojo a esto” gritó frente a las cámaras de Globovisión Candelaria Fuentes, madre de Tomasito, secretaria de la Sociedad de Padres y Representantes y miembro del Consejo Comunal de La Urbina. “Estamos dispuestos a lo que sea, la témpera es lo único con lo que pueden pintar. Hace un tiempo compramos unos Crayola, pero eso es como comprarse un apartamento”. Al ser consultada sobre el inventario actual de los colores, la señora Fuentes respondió: “Rojo tenemos como 10 años que no nos llega. Todos los meses hacemos la requisición, pero nos dicen que está agotado, que no se consigue. Pero el verde, el azul, el amarillo, el naranja, están todos agotados. Los niños estaban pintando sólo con el negro y vinotinto, pero después del juego de Alemania, se agoto el negro también, es decir, solo queda vinotinto, cajas y cajas de vinotinto, ¿qué vamos a hacer con eso? Será dejarlo ahí para que se pudra” comentó la molesta madre, mientras gritaba consignas que no tienen el más mínimo sentido ni coherencia con nuestro contexto político actual.

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