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Científicos descubren vida en carrito de Chicha de la UCV

En un suceso que seguramente pasará a la Historia como uno de los grandes descubrimientos científicos del siglo XXI, investigadores de la Universidad Central de Venezuela descubrieron vida terrestre en el envase de chicha del Carlangas, chichero que se aposta todo los días bajo el reloj de la Plaza del Rectorado de la UCV.

“Hemos descubierto algo impresionante. Allí en el pote de chicha se encontró una microcivilización, en un estadio de desarrollo social bastante primitivo, sí, pero sin duda alguna es un gran hallazgo” declaró a los medios la doctora Gladys Rincón, investigadora del Centro de Biodiversidad Tropical del Instituto de Biología Tropical de la mencionada casa de estudios. “No sabemos mucho de ellos, pero por lo que pudimos observar, se manejan bajo un sistema de castas, una sociedad con algún incipiente tipo de sistema feudal, practican la caza, la pesca y están por descubrir la imprenta” afirmó Rincón.
De inmediato quisimos conocer la opinión de Carlos Morales, el popular “Carlangas”, también conocido como “El Verdugo de la Chicha”, quien se mostró indiferente y bastante escéptico con respecto a la recién descubierta civilización: “Ahora y que hay unos bichos ahí, no juegue. ¡Yo alguna vez tuve permiso de Sanidad, hermanito, a mi que no me vengan a joder! Ande, pregúntele a cualquiera de los que pasa por aquí, si después de probar la chicha le ha dado algún tipo de emergencia. Yo tengo acá toda la vida, full limpio, ¿ve?” comentó el chichero mientras pasaba un pañito color amarillo vintage por los potes de leche condensada.

De acuerdo a los expertos, las condiciones ambientales de la Universidad Central de Venezuela se unieron a los fermentos de arroz empozados por años en el fondo del pote y al hielo en panela dejado en la acera sobre un periódico para crear el caldo de cultivo necesario para la creación de vida.

El chispazo necesario para que todo ocurriera, fue un encontronazo que El Carlangas habría tenido con un cliente, que se quejó por el descubrimiento de un medio acuñado en 1975 en su vaso de chicha. “Todo concordó: la agitación verbal, los insultos de Bruja, el smog de un autobús escapelibre que pasaba, los casi 40 grados centígrados, el suave vaivén de las caderas de Misladys, la secretaria que siempre pasa a la misma hora por ahí y le pica el ojo al chichero, y el bofetón que el Carlangas terminó por meterle al señor. Es un milagro. No sabría con qué otra palabra describirlo” dijo la Dra. Rincón a los medios.

Extraoficialmente se supo que El Carlangas está pensando cambiarle el nombre a su carrito de Chicha. Se baraja entre “El Demiulgo de la Chicha”, “La Generación Espontánea” y “El Chich Bang”.

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