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Ramos Allup abre ventana a otra dimensión


Durante una entrevista llevada a cabo en el estudio de Aló Ciudadano, una sarta de insultos proferidos por Henry Ramos Allup contra el presidente abrió un portal a una dimensión paralela. Luego de llamar al primer mandatario “Irresponsable tarambana intolerante”, “mirífico Ali Babá de Sabaneta” y “Abyecto comandantucho de pacotilla” y de calificar a su mandato como un “apolillado caudillato tropical”, un chasquido hizo parpadear las luces del estudio de Globovisión y, de inmediato, hizo desaparecer al dirigente adeco, para sorpresa de los presentes. Nueve horas después, el dirigente apareció de nuevo y declaró en exclusiva para El Chigüire Bipolar sus experiencias en la dimensión alterna.

Henry Ramos Allup (HRA): Apenas me asomé, caí por minutos, horas, en un hueco. Igualito a los de la avenida Libertador. Cuando por fin vi el suelo, pensé que me iba a dar un mamonazo, pero no. Fue suave la caída. Llegué a un sitio donde había una puertica y una mesa con una botellita que decía DRINK ME. Ni idea que significa eso, debe ser francés. Igual no me lo tomé, lo mío es de 18 años para arriba, qué va. Seguro eso era un lavagallo de esos de Mercal, de los que toman estos nuevos ricos de izquierda.

El Chigüire Bipolar (ECB): ¿Y cómo hizo entonces?

HRA: Adeco es adeco hasta que se muera: con un clip y un calendario de Lusinchi que siempre guardo en mi cartera para situaciones como esta, pude abrir la puerta. Pegué mi ojo de la puertica y lo primero que vi fue una gran sonrisa en el cielo. ¡Sólo la sonrisa! Poco a poco alrededor de la sonrisa apareció un cuerpo… ¡era el Chigüire de Cheshire! Era rarísimo, porque este Chigüire me decía “Nunca más”. ¿Eso no es de otra obra?

ECB: Es probable. Continúe, por favor.

HRA: Pensé que si una sarta de insultos me había metido en esto, quizás otra combinación podía reducirme para entrar por ahí. Pensé en Jesse, y dije en viva voz “arrastrado genuflexo de voz aterciopelada”, y funcionó. Pude pasar fácilmente por la puerta. Ahí mismo vi un elemento extrañísimo subido arriba de un muro. Según me comentó, se llamaba Humpty Dumpty, pero por Dios y mi madre, estoy seguro que era Guaicaipuro Lameda vestido con unos shorcitos de niño.

ECB: Con razón tiene tiempo que no aparece.

HRA: Luego vino un ejército de cartas, comandados por la Reina Pepeada, que jugaba croquet con unos alcatraces o unos corocoros, no recuerdo bien. Yo no pude contenerme, y empecé a proferir insultos. “¡Manieristas eunucos de verde!” “Asesinos de cuatro soles”, algo así, clásico, para que ellos entendieran. Todos saben cuál es mi postura sobre el ejército. Ellos han sido cómplices silentes de este sainete, de este ensayo de gobiernucho. Me hacen hervir la sangre, chico.

ECB: ¿Y entonces?

HRA: Estos nuevos insultos me trajeron de vuelta para acá.

Se supo que Henry Ramos Allup está esperando que Chávez regrese de su gira por el mundo para ir a Miraflores e insultarlo en vivo, para ver si logra abrir de nuevo el portal y mandar al “bananero Mussolini llanero y toda su siniestra caterva de trasnochados sigüíes comunistoides” a un viaje sin retorno a la dimensión paralela.

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