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Canilla que llega con la puntica a la casa se siente deprimida

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No nos pregunten cómo, pero logramos hablar hoy con una joven canilla que, a pesar de tener apenas dos horas de horneada, aseguró sentirse “completamente deprimida” por haber logrado llegar a la casa con la puntica intacta.

“el maldito este sólo me lanzó en el asiento de copiloto, como a cualquier pan sobado”

–La Canilla

En lo que pudo haber sido una alucinación producida por la baja ingesta de proteínas, o capaz no, logramos conversar con la sensible barra de pan. “¡De verdad no entiendo! Apenas me metieron en la bolsa pensé ‘zas, ahí viene el pellizco’, sin embargo no pasó nada. ‘Bueno, esta gente tiene tanto tiempo sin poder comprar pan normalmente que quizás se está saboreando el momento; capaz me quiere tener un rato en su axila, cerca de su corazón, es cuestión de minutos’ pero nada, seguíamos camino a la casa y yo venía con mi punta intacta. No me quise volver loca, respiré y pensé que quizás le gusta comer mientras maneja, o a lo mejor tiene tremenda salsa de tomate montada en la casa; pero no, el maldito este sólo me lanzó en el asiento de copiloto, como a cualquier pan sobado. Hasta me salí de la bolsa para provocarlo y aun así no me tocó; es más, ni me miró. O sea, no le provoqué nada. ¿Es que acaso no soy suficiente para él? ¿O es que durante mi escasez empezó a gustarle la tapita del pan de molde? ¿Ah? Necesito que alguien me de una explicación porque sólo pensar en terminar siendo una canilla de esas duras que usan como pan rallado para empanizar, me vuelve loca.” sentenció la canilla, mientras se tomaba un frasco de pastillas para dormir.

 

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